El Seminario internacional basura cero reunió en Chile a representantes de 26 municipalidades y 45 organizaciones de más de 15 países para abordar el potencial de los residuos orgánicos en la reducción de emisiones de metano y la transición hacia modelos de basura cero.
Septiembre de 2026— La gestión de residuos debe dejar de ser entendida únicamente como un problema sanitario y convertirse en una prioridad de la acción climática. Ese fue uno de los principales mensajes del “Seminario internacional basura cero: el rol estratégico de los residuos orgánicos para la acción climática y la democratización de soluciones”, organizado por GAIA, Break Free From Plastic (BFFP) y la Alianza Basura Cero Chile.
El encuentro reunió a 50 representantes de más de 26 municipalidades de Chile, 45 organizaciones provenientes de más de 15 países de América Latina y el Caribe, representantes del sector gubernamental, recicladores de base y académicos, quienes compartieron experiencias sobre políticas públicas, compostaje, reciclaje, reparación y gestión local de residuos.
El metano estuvo en el centro de la discusión. Marcelo Mena, director ejecutivo de Global Methane Hub, destacó que “si bajamos la emisión de metano, la disminución de la temperatura sería prácticamente inmediata”, y planteó que reducir los residuos orgánicos es una de las medidas más eficaces y rentables para avanzar en esta dirección.
Juan Pablo Escudero, investigador del Instituto Emmett de la UCLA, destacó el aporte de las nuevas tecnologías para identificar las fuentes de metano. “La gran acción climática no consiste únicamente en dejar de quemar petróleo. Hay que mirar a la basura”, afirmó.

Residuos orgánicos: de problema a recurso
Durante el seminario se abordó especialmente el potencial de los residuos orgánicos para producir compost, regenerar suelos y reducir emisiones.
Mariela Pino, campañista en mitigación de metano para GAIA LAC, señaló que “la gestión de residuos ya no es solo una cuestión sanitaria” y que su relación con el cambio climático exige una aproximación distinta. Pino planteó que avanzar hacia basura cero requiere maximizar el reciclaje de materiales orgánicos e inorgánicos, implementar sistemas de recolección diferenciada y separación en origen, y asegurar un financiamiento adecuado.
También destacó la importancia de vincular la gestión de residuos con la protección de los suelos y la producción de alimentos: “Tenemos que ver los residuos no solo como algo sanitario, sino como parte de una economía socioambiental que genera buenos beneficios”, sostuvo.
Las experiencias presentadas mostraron que estas soluciones ya están siendo implementadas. En el municipio Quinta Normal de Chile, por ejemplo, se desarrolla un programa piloto de reciclaje orgánico en ferias libres, mientras que en Melipeuco el municipio trabaja desde 2021 en una estrategia local de basura cero junto a las comunidades.
En tanto, Fértil Compostaje, una empresa familiar campesina de La Araucanía chilena, procesa entre 20 y 30 toneladas de residuos de la industria agrícola para producir compost. Su responsable, Germán Jara, advirtió sobre el deterioro de los suelos agrícolas y afirmó: “No estamos enterrando basura, estamos enterrando la solución para regenerar nuestros suelos”.

Una transición que debe incluir a los recicladores
El rol de los recicladores de base fue otro de los ejes del encuentro. Soledad Mella, de la Asociación Nacional de Recicladores de Chile, llamó a que la transición hacia sistemas de basura cero incorpore a quienes históricamente han sostenido la recuperación de materiales. “La transición justa no es mover residuos de lugar: es mover poder, inversión y oportunidades hacia quienes sostienen el reciclaje”, afirmó.
Desde Brasil, Roselaine Mendes, secretaria internacional de la Red Latinoamericana y del caribe de Recicladores (RedLacre), destacó la importancia de reconocer económicamente el trabajo de los recicladores. “Solo vivir de la venta de los materiales no es sostenible. Es necesario que recibamos el pago por nuestro trabajo”, señaló.
El seminario también abordó los avances y desafíos de las políticas públicas chilenas, incluyendo la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), la infraestructura para la gestión de residuos orgánicos, la educación ciudadana y la coordinación entre gobiernos nacionales, regionales y municipales.

Para Magdalena Donoso, coordinadora regional de GAIA y BFFP en Latinoamérica y el Caribe, los avances alcanzados son resultado de la organización y perseverancia de diversos actores. “Las agendas se mueven cuando las voluntades irreductibles deciden organizarse y actuar antes de que el éxito parezca posible, y perseveran porque se niegan a aceptar que aquello que no tiene sentido se siga perpetuando”, afirmó.
El encuentro concluyó con un llamado a fortalecer la colaboración entre gobiernos, municipios, organizaciones sociales, recicladores, comunidades, academia y sector privado para acelerar soluciones locales que permitan reducir emisiones, prevenir residuos y avanzar hacia sistemas de basura cero.
Contactos de prensa:
Camila Aguilera, GAIA, camila@no-burn.org | +56 9 8913 6198
María Fernanda Pérez R., BFFP, mafe@breakfreefromplastic.org | +58 424 210 8017


