Una ciudad ecuatoriana de 200.000 habitantes ahora tiene más de 600 hectáreas de áreas verdes conectadas » Yale Climate Connections

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by Pearl Marvell, Yale Climate Connections
September 18, 2026

Cada atardecer, más de 32 kilómetros de senderos en Loja reciben a padres, adultos mayores y ciclistas en espacios que hace apenas una década eran evitados por inseguridad y abandono. La transformación de esta ciudad ecuatoriana de 200.000 habitantes ocurrió a través de 600 hectáreas de áreas verdes conectadas

Se trata de la implementación del Sistema Verde Urbano, concebido como una “red interconectada de parques, de corredores verdes, avenidas con vegetación masiva, plazas y ciclovías, cuyo conjunto contribuye a construir una ciudad más resiliente y compatible con el ambiente”, explicó Alberto José Rodríguez Fierreo, director de Gestión Medioambiental del Municipio de Loja.  

Caminar hoy junto a uno de los ríos de Loja es encontrarse con senderos cuidados, parques lineales llenos de vida y ciclovías que conectan barrios que durante años permanecieron desconectados entre sí. Para María Dolores Ruiz, residente de la ciudad, lo más llamativo es la diversidad de personas que ocupan estos espacios: “Hay personas caminando temprano, gente corriendo, familias con niños, adultos mayores, incluso personas que solo se sientan a conversar y observar”. Esa escena cotidiana de convivencia y uso del espacio público contrasta con el recuerdo de cómo eran estos mismos lugares hace una década. “Hace 10 o 15 años, muchos de estos espacios eran evitados. Se los asociaba con inseguridad, abandono o falta de mantenimiento”, recordó Ruiz.

Ubicada en el sur de Ecuador, Loja es una ciudad andina y el principal centro urbano de esa zona del país, asentada cerca de la confluencia de los ríos Zamora y Malacatos. Es un país donde la geografía cambia rápidamente, y la naturaleza también. Ecuador está reconocido como uno de los 17 países megadiversos del mundo, y esa diversidad se explica, entre otros factores, por su ubicación en una franja del continente donde el clima y la geografía han favorecido una concentración excepcional de vida silvestre y ecosistemas diversos, la presencia de los Andes y la influencia de las corrientes oceánicas.

Cambios en tres dimensiones

Antes del Sistema Verde Urbano, Loja contaba apenas con 6,22 metros cuadrados de área verde por habitante, una cifra muy por debajo de los 9 metros cuadrados mínimos recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Esa escasez no solo era numérica, sino territorial: los espacios verdes existentes estaban distribuidos de forma inequitativa, concentrados en algunos barrios, mientras que otros permanecían rezagados. Hoy, la ciudad cuenta con una red de más de 600 hectáreas de áreas verdes conectadas, parques urbanos, bosques protectores y corredores ecológicos articulados en 180 espacios integrados en un solo sistema, con 32 kilómetros de senderos peatonales y corredores de movilidad activa. 

Los cambios se sienten en tres dimensiones simultáneamente: ambientalmente, la restauración de las orillas de los ríos redujo las inundaciones estacionales, la expansión de árboles y vegetación enfrió las zonas más transitadas y 18 nuevas especies de anfibios y plantas fueron identificadas en la región; socialmente, los residentes reportan mejoras en actividad física y bienestar emocional, con niños que ahora tienen senderos seguros y adultos mayores que disfrutan rutas sombreadas; y económicamente, el sistema quedó incorporado en tres instrumentos oficiales de planificación y ya sirve de modelo para ciudades como Cuenca, Riobamba y Ambato.

El impacto de la implementación del Sistema Verde en la ciudad se refleja simultáneamente en tres dimensiones:

Ambiental:

  • La restauración de las orillas de los ríos redujo las inundaciones estacionales.
  • La expansión de árboles y vegetación enfrió las zonas más transitadas.
  • 18 nuevas especies de anfibios y plantas fueron identificadas en la región.  

Social:

  • Los residentes reportan mejoras en actividad física y bienestar emocional, con niños que ahora tienen senderos seguros y adultos mayores que disfrutan rutas sombreadas. 

Económico:

  • El sistema quedó incorporado en tres instrumentos oficiales de planificación y ya sirve de modelo para otras ciudades ecuatorianas como Cuenca, Riobamba y Ambato.
Crédito de imagen: Sistema Verde Urbano | WRI Ross Center Prize for Cities 2025-2026

La naturaleza como infraestructura urbana

En Loja, la transformación de ríos, parques y espacios públicos respondió a una decisión deliberada de planificar el crecimiento urbano de otra manera. El Sistema Verde Urbano se formuló como una respuesta a problemas presentes en muchas ciudades latinoamericanas, como el crecimiento desordenado, los riesgos climáticos, la falta de espacios públicos y la inequidad territorial. Al explicar el enfoque del proyecto, Galina Segarra Morales, magíster y docente del Departamento de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Técnica Particular de Loja y una de las impulsoras del proyecto, destacó que el objetivo fue invertir la lógica tradicional de expansión urbana.

La arquitecta Segarra define al Sistema Verde Urbano como “una red continua de espacios naturales: ríos, quebradas, parques lineales, laderas, áreas de protección y espacios públicos que estructura la ciudad a partir de la naturaleza y no en contra de ella”.

Una foto desde arriba de un lago.
Crédito de imagen: Sistema Verde Urbano | WRI Ross Center Prize for Cities 2025-2026

La propuesta buscó que Loja “conciba a la naturaleza como infraestructura urbana esencial, al mismo nivel que las infraestructuras de servicios básicos”, según explicó Segarra. La red de ríos, parques y corredores verdes fue pensada no solo para cumplir funciones ecológicas, sino para incidir directamente en la salud, la movilidad cotidiana y la calidad de vida de los habitantes, especialmente en sectores históricamente relegados del tejido urbano.

En enero de 2026, el Sistema Verde Urbano fue seleccionado como uno de los cinco finalistas del WRI Ross Center Prize for Cities 2025–2026, el reconocimiento internacional más importante en innovación urbana sostenible impulsado por el World Resources Institute, entre 334 proyectos de 230 ciudades en 77 países.

“El sistema deja un aporte metodológico importante que puede ser replicado en otras ciudades de escala y contextos similares, así como también potencializa la visión andina, dada en ciudades cuyo potencial natural es muy fuerte y condicionante”, explicó la académica Segarra. “Como docentes de la universidad, la experiencia ha contribuido en la formación de nuestros estudiantes de la carrera de arquitectura principalmente, para incorporar estos principios como argumentos vigentes en la planificación de las ciudades”.

Según la experiencia de la docente e investigadora de la Universidad Técnica Particular de Loja, Cata Mier, “en la ciudad se dio un cambio significativo en la apropiación del espacio público. En los parques como Zamora Huayco, la Tebaida, Jipiro, entre otros, los fines de semana hay una gran afluencia de ciudadanos”, declaró en una entrevista telefónica. Para Mier, el esfuerzo por mejorar estos espacios al aire libre en los últimos cinco años se ha traducido en grandes cambios. “Se han incrementado las actividades físicas en la población. Muchas personas que conozco asocian el deporte, el respirar aire fresco o caminar con beneficios para su salud física y mental”.

Planificar la ciudad como un sistema vivo

El Sistema Verde Urbano de Loja se basa en los principios de la infraestructura verde, un enfoque que propone planificar y gestionar los espacios naturales como parte integrada del tejido urbano. En ese marco, la arquitecta Segarra explicó que la infraestructura verde parte de la idea de sistema, entendido como una red de espacios que funcionan de manera articulada. En sus palabras, debe ser “planificada y gestionada como un sistema de espacios verdes funcionales y espacialmente relacionados”, lo que implica complementariedad y una distribución equitativa en la ciudad.

Otro de los principios es la diversidad. Segarra señaló que los espacios verdes “son de origen y características diversas” y que el sistema incluye tanto espacios naturales, como riberas de ríos, humedales y bosques, como espacios creados o adaptados por la ciudad, entre ellos parques y plazas.

La multifuncionalidad es otro eje del enfoque. Según explicó, la infraestructura verde se concibe y gestiona para “cumplir múltiples funciones y entregar simultáneamente diversos beneficios ambientales, sociales y económicos”. A este principio se suma la conectividad, que busca articular los distintos componentes del sistema. En este punto, Segarra indicó que los espacios verdes se vinculan espacialmente “con el objetivo de permitir el movimiento de personas, especies de fauna, viento, agua y materia viva entre los componentes del sistema”.

“Los espacios verdes se vinculan espacialmente con el objetivo de permitir el movimiento de personas, especies de fauna, viento, agua y materia viva entre los componentes del sistema”.
-Galina Segarra Morales, magíster y docente del Departamento de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL)

Este marco se complementa con el enfoque de soluciones basadas en la naturaleza, que, de acuerdo con Segarra, son acciones que “protegen, gestionan y restauran ecosistemas para enfrentar desafíos urbanos como el cambio climático, la salud, el riesgo y la inequidad social”, y que permiten vincular el dónde con el cómo intervenir en la ciudad.

De la universidad a la normativa urbana

El Sistema Verde Urbano de Loja se originó como una propuesta técnica desarrollada desde la Universidad Técnica Particular de Loja, pero su alcance fue más allá del ámbito académico. Según explicó Segarra, la fortaleza del proyecto está precisamente en la planificación urbana, ya que el sistema “es una forma innovadora de planificar y gestionar la ciudad”, pensada como un proceso en construcción y con visión de largo plazo. El proyecto se construyó a partir del trabajo de distintos perfiles técnicos y académicos, que aportaron miradas complementarias sobre el territorio, la planificación urbana y el entorno natural. La estrategia pasó a formar parte de los instrumentos oficiales de planificación urbana del municipio, lo que permitió convertir la visión del sistema en una herramienta concreta para orientar el desarrollo de la ciudad.

Ese paso se consolidó con la incorporación del Sistema Verde Urbano en el Plan de Uso y Gestión del Suelo, el documento que define cómo puede crecer una ciudad, qué usos se permiten en cada zona y qué áreas deben protegerse. Al integrarse al plan, el sistema adquirió base legal para resguardar ríos, quebradas, corredores verdes y suelos de conservación, y para condicionar nuevas urbanizaciones a esa estructura ambiental.

La formulación del plan se realizó en coordinación con el Municipio de Loja, con el apoyo de la Cooperación Alemana GIZ y del Programa de Ciudades Intermedias Sostenible, que acompañaron el proceso técnico y de implementación. Más que una obra puntual, el Sistema Verde Urbano quedó establecido como una visión de largo plazo para la gestión y el crecimiento de la ciudad.

La comunidad lojana transforma sus hábitos

Los cambios asociados al Sistema Verde Urbano se reflejaron en la forma en que la población utilizó los espacios verdes en Loja. Para Cata Mier, docente universitaria y residente de la ciudad, uno de los aspectos más visibles fue el incremento del uso cotidiano de senderos y áreas verdes a lo largo de las riberas de los ríos. Al describirlo, señaló: “En Loja, la población ha incrementado el uso de las veredas que están a lo largo de las riberas de los ríos y en los diferentes senderos”.

Mier explicó que este cambio estuvo relacionado con una transformación en los hábitos de actividad física de la población. Según indicó, el uso de los espacios verdes “ha ido incrementándose” en los últimos años, especialmente a partir de un mayor interés por realizar actividades al aire libre.

Más allá de la actividad física, Mier destacó el impacto social de estos espacios. Aunque reconoció que “falta mucho por trabajar para mejorar y ampliar estos espacios verdes de la ciudad”, subrayó que los existentes “se han convertido en lugares de encuentro, de convivencia”. Programas gratuitos dirigidos a adultos mayores que incluyeron caminatas dirigidas y ejercicios adaptados son iniciativas que, según explicó, “crean una comunidad que se acompaña, promueve la actividad física y la salud emocional”.

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